Día internacional de la lengua materna

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nohelia faguaga
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Día internacional de la lengua materna

Postby nohelia faguaga » Sun Feb 26, 2006 5:41 pm

El 21 de febrero es el día internacional de la lengua materna.

Este artículo no me pertenece pero creo que ilustra la importancia de trabajar en diversidad lingüística.

Brecha, 22 abril de 2005

[size=18]Cultura, identidad y habla
El día que las lenguas mueren[/size]

Cada dos semanas un idioma desaparece, y en este momento hay más de 2.500 en peligro de extinción. Promover el multilingüismo a nivel estatal se ha vuelto la única fórmula para evitar la discriminación y el empobrecimiento de una pluralidad de formas de ver el mundo.

Lucía Secco
En la provincia de Hunan (China) las mujeres tenían prohibido aprender a escribir. Confinadas en su casa después del casamiento, inventaron un sistema de escritura, el nushu, para poder comunicarse entre ellas. Lo bordaban en la ropa, o lo escribían en las manos cuando el papel les faltaba. En Hunan, hoy, las mujeres y los hombres van a la escuela y aprenden a escribir. Pero ya no escriben nushu. Tampoco escriben en tuhua, dialecto hablado en la provincia de Hunan, sino mandarín. Desde el 20 de setiembre de 2004, con la muerte de Yang Huanyi, última mujer en aprender a escribirlo, el nushu se extinguió para siempre.
Este caso puede parecer único, pero no lo es. Son 51 las lenguas en el mundo habladas hoy por una sola persona. Algunas pueden ser muy cercanas, como el yagán, lengua fueguina de Chile, conservada por cuatro mujeres. Si esta lengua no está contabilizada por la UNESCO entre las 2.500 lenguas en peligro inmediato de extinción (de las 6 mil existentes), lo está como una de las lenguas que en promedio mueren en el mundo cada dos semanas.
Cuando una lengua desaparece, se pierde una forma de ver el mundo. En un intento por preservar las lenguas en peligro, promover el uso de la lengua materna y destacar la importancia de la diversidad lingüística, la UNESCO estableció, en 1999, el Día Internacional de la Lengua Materna, a celebrarse cada 21 de febrero.
Las últimas investigaciones demuestran que la enseñanza simultánea en la lengua oficial del país y la lengua materna de los niños contribuye a la obtención de mejores resultados escolares y estimula su desarrollo cognitivo y su capacidad de aprendizaje. Esto es importante porque 476 millones de iletrados en el mundo hablan una lengua minoritaria y viven en países donde no se enseña a los niños en su lengua materna.
MULTILINGÜISMO. Aprender en la lengua materna tiene, además de valores cognitivos, valores emocionales. Los niños se sienten más respetados cuando la usan en instancias educativas. Para Nadine Dutcher, del Centro de Lenguas Aplicadas de Washington, los niños que aprenden en otra lengua reciben dos mensajes: que si quieren progresar intelectualmente no va a ser usando su lengua materna y que su lengua materna no sirve.
La educación bilingüe o multilingüe, además de ayudar a que los niños tengan igualdad de oportunidades en ambientes que no son el propio, promueve la conservación de las lenguas en peligro. Es importante que los hablantes de las lenguas amenazadas sean bi o plurilingües, porque sirve para preservar y difundir esa lengua. Además se genera una educación desde la diversidad, donde se respetan las diferencias y se escucha la voz del otro.
Un país ejemplo de la incorporación del sistema educativo multilingüe es India. Ahí se imparten clases en 80 lenguas distintas. Además, hay diarios en 82 lenguas, programas de radio en 71 y películas en 15 lenguas diferentes. Esto quizás se explique porque en este momento hay 387 lenguas vivas en ese país (otras 11 ya están extintas). Entre esta variedad, el gobierno reconoce a 18 como lenguas oficiales. Sin embargo en África, donde se habla un total de 2.011 lenguas, en el sistema educativo siguen predominando las lenguas de los antiguos colonizadores (inglés, portugués, francés y español).
Más ejemplos no faltan. En el estado de Victoria, en Australia (país en donde conviven 268 lenguas), el bilingüismo se introdujo en la escuela primaria desde hace 20 años. A partir de 2002 los cursos en una lengua que no sea la inglesa incluyen 41 lenguas distintas en la escuela primaria y secundaria. En Malí, desde 1994 se enseña a los niños en su lengua materna en los dos primeros años de primaria. En Senegal los niños aprenden totalmente en su lengua materna en el preescolar, y ésta es utilizada en forma parcial durante los primeros años de primaria.
Quizás el ejemplo más notorio de revitalización de un idioma sea el galés. Su uso en el Reino Unido era anterior al inglés, pero con la revolución industrial sufrió un fuerte retroceso. En un esfuerzo por recuperar la lengua, las autoridades incentivaron el uso del galés en escuelas, televisión y radios regionales y conocer el idioma es requisito para obtener muchos de los empleos públicos.
Sin embargo no hay que ir tan lejos para conocer experiencias como éstas. En América Latina la educación bilingüe es uno de los primeros pasos en el reconocimiento de las numerosas lenguas indígenas. Aquí se concentra el 15 por ciento del total de los idiomas hablados en el mundo. Más de 400 lenguas son entonadas por 40 millones de indígenas. En México se pueden escuchar 295, en Brasil 235, en Colombia 65 y en Argentina 35.
AMÉRICA NO TAN LATINA. La conquista española provocó, por un lado, el aislamiento y la marginación de los grupos indígenas, con la consecuente fragmentación lingüística. Así, las lenguas y dialectos se multiplicaron. Es el caso de México, donde el mixteco tiene 52 variantes, según las regiones en donde se hable (por mencionar sólo un ejemplo). Otras lenguas como el náhuatl y el quechua fueron usadas por los españoles como lenguas francas, expandiendo de esta forma sus áreas de influencia. Hoy, la primera es hablada por más de 6 millones, y la segunda por 10 millones, desde Colombia a Argentina.
Con la independencia, los estados buscaron la unificación, con lo que se impuso el uso exclusivo del español. De esta forma, muchas lenguas desaparecieron al dejarse de hablar durante el proceso de castellanización. Este proceso continúa hasta hoy. Son muchos los pueblos indígenas en donde los niños no aprenden su idioma nativo. Sus padres les enseñan español, porque así tienen más probabilidades de conseguir buenos trabajos. En otros casos los niños sienten vergüenza de usar su lengua materna debido a la discriminación. Muchos no la utilizan porque ingresan en ámbitos sociales donde, aunque no esté presente la discriminación, se excluye el uso de esas lenguas.
En las décadas del 70 y el 80, sin embargo, se empezaron a generar, en distintas partes de América Latina, movimientos de reivindicación indígena que desembocaron en leyes y reformas constitucionales donde se garantizan sus derechos.
En Argentina, con el retorno de la democracia comienzan a formarse movimientos indígenas que logran la implementación de leyes provinciales que les reconocen el derecho de ocupar las tierras que habitan. Estas leyes se aprobaron primero en Formosa (1984), Salta (1986), Misiones (1987), Río Negro (1987), Chubut (1991) y en Santa Fe (1993).
Este proceso culmina en 1994, con la reforma constitucional, que deroga el artículo 64 de la Constitución de 1953 que otorgaba al Congreso la facultad de mantener a los indios en reservas y convertirlos a la religión católica. En su lugar el artículo 75 establece que: “Corresponde al Congreso: reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural, reconocer la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan...”.
En Chile, la lucha de las organizaciones indígenas en las décadas del 80 y el 90 consigue la aprobación, en 1993, de la ley indígena número 19.253. Es en esta ley que el Estado chileno reconoce la existencia de ocho lenguas, el mapuche, aymara, rapa nui, likay antai, quechua, colla, kawashkar y yagán. Además el artículo 28 reconoce “el uso y conservación de los idiomas indígenas en las áreas de mayor densidad indígena…”.
Otros países de Latinoamérica reconocen las lenguas indígenas como oficiales del país. El caso más conocido es quizás el de Paraguay. En la Constitución de 1992 se reconoce que “es un país pluricultural y bilingüe. Son lenguas oficiales el castellano y el guaraní”. Mientras que en otros países se reconoce el uso oficial de lenguas indígenas en forma restringida. En Perú, con casi un 40 por ciento de población indígena, la Constitución establece que “son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua y el aymara y las demás lenguas aborígenes, según la ley”. Con la nueva Constitución colombiana de 1991 “las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios”. En Nicaragua desde 1987 “las lenguas de la costa atlántica también tendrán uso oficial en los casos que establezca la ley”.
EDUCACIÓN INTERCULTURAL. En todos los países de América Latina existen experiencias de educación bilingüe en forma más o menos extendida. En la década del 30 ya existían algunas experiencias aisladas, como las escuelas de Chimborazo, de Ecuador, la escuela de Ayulla en Bolivia o las de Puno en Perú. Pero es a partir de los años setenta y ochenta que se establece en forma sistemática, como resultado de proyectos y programas nacionales. Estos programas tienen en general un alcance reducido, por limitarse solamente a las áreas rurales o de mayor densidad indígena, y por abarcar solamente los primeros años de educación inicial. Las excepciones son Bolivia, donde “el currículo nacional es además bilingüe para todo el sistema educativo comenzando a aplicarse en la educación primaria, para ir avanzando gradual y progresivamente en todo el sistema educativo”, y Paraguay donde el éxito de la educación bilingüe ha sido tal que sólo el 6 por ciento de la población conoce únicamente el castellano (véase BRECHA, 29-XI-02).
En un continente donde el índice de repetición se ubica entre el 20 y 30 por ciento en primaria y sólo uno de cada dos niños logra terminarla, la educación bilingüe intercultural ha tenido una gran incidencia en el aprendizaje y la escolarización de los niños indígenas. Ellos difícilmente terminaban la escuela. En Guatemala la repetición entre niños indígenas llega al 90 por ciento, en Bolivia los niños que hablan un idioma indígena tienen el doble de probabilidades de repetición que uno que hable español, y en Chile la tasa de repetición es el doble en las regiones con mayor presencia indígena.
Ante este panorama, varios estudios muestran los resultados positivos de las experiencias de educación bilingüe. En una evaluación del programa en Guatemala (Pronebi) se comprobó que los niños que recibían educación bilingüe superaban a sus pares en la escuela común en matemáticas, lenguaje y ciencias naturales. Además aprendían castellano al mismo ritmo que los niños de las escuelas monolingües. En la evaluación del Proyecto Experimental de Puno (Perú), además de obtener esos mismos resultados, se comprobó que los niños tenían una mayor participación en clase y una relación más fluida con los maestros. En Chile, en las regiones donde se aplica la educación bilingüe se aprecia una disminución de la deserción escolar y de la repetición así como una mayor participación en clase.
Para lograr la autoafirmación personal y la recuperación y desarrollo de las lenguas indígenas, varios países van más allá de la educación bilingüe. En Perú, el proyecto de ley de lenguas plantea que todo hablante de una lengua indígena tiene derecho a “ser atendido por las autoridades y servicios estatales en su lengua materna (…). Cuando las personas no sean capaces de expresarse en castellano, el Estado tiene la obligación de proporcionar un traductor”. Además, propone que en las zonas donde sea oficial el idioma indígena, los documentos de identidad sean bilingües.
Todo esto está en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos de 1996 que establece que “siempre que sea viable, deberá enseñarse a los niños de los pueblos interesados a leer y escribir en su propia lengua indígena o en la lengua que más comúnmente se hable en el grupo al que pertenezcan”. Se afirma también el derecho de las personas a usar su propio idioma “en privado y en público, libremente, sin injerencias y discriminación de ningún tipo”. Esto, según el documento del Grupo de Trabajo sobre las Minorías de la ONU de abril de 1997, implica que las personas pueden tener documentos y registros comerciales en su idioma y que deben ser atendidos por las autoridades en la lengua materna en los distritos locales.
Respecto a esto último, se recomienda el uso del sistema europeo, que establece que las autoridades locales deben prestar más servicios a lenguas minoritarias a medida que la cantidad de hablantes aumente. En Europa esto está reglamentado por la iniciativa de Europa central para la protección de los derechos de las minorías, el convenio para la protección de las minorías nacionales y por la Carta Europea de Lenguas Regionales y Minoritarias. En Europa, sin embargo, la Carta fue –y es– objeto de polémicas. Francia, país centralista pero plurilingüe, se negaba a firmarla porque su Constitución no reconoce más que el idioma francés. Como se ve, el problema no es solamente poscolonial.
¿Qué idioma habrá desaparecido en esta quincena?

ALGUNAS PALABRAS CHARRÚAS

En Uruguay hay ensayos de enseñanza bilingüe fronteriza. Pero no se sabe cuántas lenguas indígenas han desaparecido casi por completo.
Se conserva un catecismo guenoa del padre Camaño con 32 palabras de esa lengua traducidas al italiano. Dámaso Antonio Larrañaga publicó un Compendio del idioma de la nación chaná que pese al título tiene sólo 66 palabras y algunas observaciones gramaticales. Teodoro Vilardebó recopiló 61 vocablos charrúas. Además, hay 43 nombres de charrúas de Cayastá, 20 palabras recogidas por marinos franceses en 1555 de indios “gruesos y grandes” del Río de la Plata que se cortaban las falanges, que se suponen de esta banda. Poco más.
Es conocida la numeración charrúa: yu (1), san (2), detí o datit (3), betum (4), betumiú (5 = 4 más 1), betum san (6), betum detí (7) betum arta san (8 = ¿4 más 2 por 2?), baquiú (9 = ¿menos uno?), guaroj (10 ¿mano cerrada? –guar significaba mano–).


BABEL ESTABA EN ÁFRICA

Herodoto cuenta que el faraón Psamético dispuso el aislamiento de dos recién nacidos para captar sus primeras palabras y averiguar así cuál era el idioma original (y “natural”). Parece que dijeron “bekos”, que se averiguó que quiere decir pan en frigio.
Los métodos de investigación han mejorado, desde que en 1786 William Jones, del Tribunal Supremo de Calcuta, advirtió relaciones entre el sánscrito, persa, gótico, latín y griego, por lo que se supuso que todos derivan de un hipotético indoeuropeo.
Hoy se supone que las lenguas se dividen en dos, las de los khoisan (mal llamados pigmeos y hotentotes que durante decenas de milenios vivieron aislados en el sur de África) y las demás. Los idiomas khoisan manejan sonidos que no usa ninguna otra lengua. Esa división corresponde a la primera separación genética, que probablemente sea poco posterior a la aparición del Homo sapiens sapiens hace 100 mil años. Lentas migraciones fueron diversificando los idiomas, de los que quedan algunos residuales como el vasco, o en zonas a veces muy pequeñas donde conviven muchas familias lingüísticas muy diferentes, como en Papúa-Nueva Guinea, donde hay 847 idiomas.
Hacia el neolítico, tres procesos favorecieron la expansión de pocas lenguas en territorios muy grandes. La dispersión agrícola hizo que grandes extensiones fueran ocupadas en períodos más breves. Así se expandieron el indoeuropeo, el sinotibetano, el austanésico en Polinesia, el llamado afroasiático en Oriente Medio y el norte de África, la niger-cordófama en África tropical y la elamo-dravídica en Persia e India. El segundo proceso fue una dispersión tardía relacionada con el cambio de clima que permitió ocupar zonas nórdicas y la expansión de familias lingüísticas como el esquimal. El tercer proceso fue la creación de imperios que expandieron los idiomas de elite a pueblos no emparentados genéticamente, como las lenguas altaicas –turco mongolas.
La desaparición de lenguas, entonces, no es un fenómeno nuevo. Tampoco los procesos principales que las producen y extinguen.

Lucía Secco.
Brecha
Uruguay

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