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My Blog for Paris 2003

Monday 7 March 2005, by María B.

Blog Paris November 2003

Buenos días por la mañana de un lunes diecisiete de noviembre de 2003 que será recordado como el día en el que los intérpretes del Foro Social Europeo pudieron dormir hasta las doce sin cargo de conciencia y sin temer perder el busete to Ivry. Oh, grandioso día en el que después de mucho tiempo, sí, compañeros y compañeras, friends and colleagues, oh happy day, POR FIN, salió el sol en Besançon.

El intérprete se despierta confuso, sin saber muy bien dónde está, canturreando algo en italiano, o en francés, o sin canturrear nada, pero con ganas de levantarse, hacer la compra de consumo responsable, pasar la aspiradora, dar sus clases, y cambiar el mundo.

¡Qué sueño! Pero en el fondo no importa, porque si pierdes el bus vas a ir una hora en metro con los músicos que duermen en el pasillo de enfrente, que nos tuvieron bailando al son de su música anoche, antes de volver a casa, hasta las cuatro de la mañana.

Ay, no, si ya no estamos en París. Si me levanto tarde se me van a enfadar los alumnos. Ya se acabó el campamento de verano. ¿Lo he soñado?

El intérprete se levanta, perezoso, descansado, sin acordarse del largo viaje de ayer, y prepara el desayuno en un país en el que, trístemente, ya es hora de merendar. Pero ¿y qué más da, si a lo mejor al final otro mundo es posible y todo?

No, no ha sido un sueño, ahí está la maleta que lo atestigua. Y dentro de los vaqueros, sucios, porque tengo que poner dos lavadoras, joder qué de cosas tengo que hacer, está la tarjeta que nos dió aquel misterioso acordeonista italiano de ojos profundos y mirada oscura que encandiló a otro de tantos grupos de intérpretes, el cantante de "TOTARELLA, le zampoge del Pollino". Le prometimos que os enviaríamos su página web para que supiérais dónde son sus conciertos: http://www.pollinolabor.it/

Traditional music from southern Italy, qué bien bailamos en Ecos, y el intérprete está deseando llegar al despacho y que no esté el jefe para poder escuchar su nuevo CD de Sargento García porque los vió por primera vez en un concierto del FSE que dieron el miércoles en medio de la calle. Stop.

Oh yeah, que el jefe no está. Mi CD pongo, y azín me dizpongo a raconter muy subjetivamente todo cuanto allí aconteció. Y es que como bien resumió el Joselu ayer mismo, esto ha sido igual que un Erasmus concentrado en seis días. Nos fuimos con la sensación de haber estado en París tres meses, sin querer volver a la cochina rutina.

Parece mentira que ahora, a muchos, o muy pocos (según dónde vayáis estando, friends and colleagues, bon voyage) kilómetros de distancia, no me crea que fuese ayer. ¿Es otro mundo? ¿Cómo puede ser posible?

Martes. Mairie d’Ivry and there I was, buscando nuestro Headquarters, dragging la suitcase behind moi, preguntándome, ante todo, dónde íbamos a dormir, pero mostly whether we’d be able to get any sleep at all. De repente me encontré a Pocha and company (perdonadme si no pongo todos los nombres) que me explicaron cómo llegar. Even so, me perdí. Heureusement encontré a Carmen y a Loli, que tampoco sabían dónde estaban, y nos encontramos juntas. Cruzamos una calle y allí vislumbramos a John y Jeezuz. Estábamos salvadas.

Nos dieron las acreditaciones, un metrobus de tres días, el programa y quince euros worth comida picante. Compramos naranjas y pizza fría, volvimos: Belén! Joselu! Big hug y una gran olla de homemade cous-cous featuring hard carrots, raw tomatoes and cucumber, con un poco de sal de la señora que vivía por allí, ah y, of course, one ton couscous and one orange each.

En esta elegant dinner party, con mucha gente de muchas nacionalidades, los comensales comían from the gran olla con lo que podían. Allí conocimos a famosos Ecoites como The Austrian Who Ate With His Hands, quite formidable, si tenemos en cuenta que el menu was pequeñas bolitas de couscous que acabaron por el suelo, las ropas y otras partes. Intentamos buscar a los que habían comido para que limpiaran el mess, but only Laura, from Barcelona, helped us tidy up. Shame on the Couscous Eaters.

Esperamos for what seemed varias horas y llegó el bus. Nos subimos corriendo y el busero arrancó. It wasn’t until we llegamos a Take For Behind que nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado de la organizadora, la seule personne que sabía where, oh where, íbamos a dormir.

Jeanne (from now on Jeanne Of Arc), huestra heroique organisatrice, se había quedao behind. Nadie else knew de dónde veníamos y lo que nos esperaba. Fueron momentos de gran confusión en el seno del busete interpretativo.

El Guardian, el Amo del Calabozo, no estaba autorizado a darnos las llaves. Only Jeanne could speak The Guardian’s Language y pronunciar la contraseña para hacerse con la llave del pasillo 301. Pero Jeanne no estaba.

Por alguna razón que todavía no he acabado de entender, I found myself convenciendo al Guardian de Todas las Llaves, abriendo puertas, calmando ánimos, contando camas, intérpretes e intérpretas con Carmen y Joselu y haciendo llamadas a la solidaridad para aquellos que querían echarse al lecho antes de que a los demás les diera tiempo a decir esta cama es mía. Este movimiento del tipo "Quien Fue a Sevilla" estaba liderado por un ruso con gorro bolchevique al que le importaba un pimiento que los demas no tuvieran piltra.

Al final alguien had the great idea de acostar a los tres que trabajaban a la mañana siguiente. Fueron momentos difíciles para el veilleur de nuit: Monsieur, il y a 21 lits pour 35 interprètes! etc.

¿Cuántos intérpretes caben en un seiscientos?

Al fin llegó Jeanne, muy cansadilla, abrió el couloir 301, y arreglado. Carmen, Loli, Dorotea la alemana y yo nos metimos juntas en una habitación, no fuese a ser que se nos acoplara el bolchevique y durmiera en calzoncitos. Organizamos turnos en las duchas por la misma razón política.

El pobre Juan tuvo que dormir con el bolchevique aquella noche. En camas separadas, se entiende.

Miércoles. Al día siguiente, como Belén (Quique!!! ¿Por qué no has venido?) y Juan llevaban currando ya tiempo, fuimos to the Musée d’Orsay a saludar a Monet, Renoir and company for a break. Nos acompañó una italiana llamada Sara que tampoco tenía turno interpretativo. Comimos sin agua un bocadillo en el metro, hecho con las manos, como buenamente pudimos, con una baguette y el salchichón que se había traído Juan de Granada, que picaba que te cagas. Hubo grandes picores y dificultades en la toma de decisiones: tuvimos que optar entre tomarnos un café o llegar a tiempo a la reunión de intérpretes que había a las dos.

Nos tomamos el café. Cuando llegamos estaba allí solo Jeezuz, sin contar a los 900 intérpretes que le rodeaban, claro. Los de Babels nos hicieron un dicurso populista y cantaron feliz cumpleaños a una que había nacido en un día lluvioso como aquel. Mis zapatillas hacín chof chof al andar.

No sé cómo fueron las reuniones de los demás, pero la de la cabina inglesa fue bastante lamentable. Issues: los profesionales se quejan de los principiantes y los principiantes de los profesionales. Voilà, si bien es cierto que más vale una intérprete italiana con su acentillo que una inglesita nativa que no sabe encender el micro. Lo hemos demostrado en Ivry. Pero como aquí todos somos voluntarios y hacemos lo que podemos, pues lo mismo da que da lo mismo.

Con los pies mojados y un sueño mu grande nos montamos en el tranvía con otros miembros de Ecos para ir a ver el concierto de Sargento García y a Jose Bové, que no apareció. Nos perdimos la peli de Michael Moore, pero no importó. Compramos cinta aislante para la cámara (Joselu, Reyes y Jesús han grabado muchas conferencias) y casi nos echan del super. Nos perdimos dos veces y cenamos kebab. Casi se nos va el bus de vuelta al cole, pero lo alcanzamos a tiempo en otra calle, y a dormir. Qué día más largo.

Jueves. Dormí mucho y perdí el busete. Ya iba yo toda apenada, solita, a pasar una hora perdida en el metro, cuando de repente aparece en la parada un grupo de músicos tradicionales italianos que empiezan a decir bobadas y a reirse. Para cuando llegamos al metro ya habían sacado el acordeón, el violín, la guitarra, la zambomba italiana e incluso a unas cuantas señoras, a bailar, claro. En un periquete la gente hizo un corro alrededor de la barra metálica a la que uno se sujeta para no caerse en el centro del wagón. ¡Menuda juerga matutina!

Llegué, nos pusimos serios, pensamos sobre la condonación de la deuda, interpretamos a los que se preguntaban si debemos dejar la resolución de la deuda en manos de los acreedores y casi perdemos el bus por ir a comprar pizza.

Aquella noche alrededor de la mesa de la cocina hablamos de tolerancia y de libertad de expresión, y nos sentimos bien. Se nos debió de pasar explicarlo del todo, o no se nos ocurrió que nadie sentado alrededor de aquella mesa pudiera entendernos mal. O no tuvimos paciencia, o estábamos dormidos, vaya usted a saber. Probablemente fuese que nos pareció demasiado obvio decir que estábamos en contra de cualquier forma de violencia y esas cosas que siempre se dan por sentadas porque salen en las últimas declaraciones de Manu Chao.

Whatever. Viernes. Comí con un intérprete fantástico que era de México y me contó cosas muy interesantes sobre un acuífero que han descubierto en Irak y que Bush quiere vender como si fuese suyo o algo. La comida estaba picante, picante, pagamos con un vale de cinco euros y nos hizo falta un café.

Había que interpretar a unos que venían a hablar sobre las soluciones políticas de Venezuela, Brazil y Cuba. Attempts to break with state policies and creating alternatives. Jeezus interpretaba al español y qué gusto da oir interpretar al Jeezuz. Yo lo repetía en inglés, y todos tan contentos. Conocimos a mucha gente, entre ellos a un hindú-portugués que comió con nosotros un kebab vegetariano (de ensalada y patatas).

Por primera vez en la historia no tuvo que esperarnos el bolchevique en el autobús a nosotros, sino nosotros a ellos. Chincha. Chocolate calentito y a la cama. Dorotea había desaparecido, no sé si porque ya no tenía más interpretaciones o porque se largó sin mas, pero no se despidió de nosotras. Tant pis. Vinieron otras dos que eran muy majas.

Sábado. O El Gran Follón, o Qué Logroño Pasa Aquí? Se había anunciado una conferencia a la que venían a hablar distintos grupos del País Vasco. No me tocó interpretarla, pero se me ocurrió ir a ver qué decían, por curiosidad más que otra cosa. Ya me podía haber quedado con los músicos italianos, que quién me manda a mí ir a sitios peligrosos sin mamá. Y como andaba por allí me pidió Pedro que grabara un poquito con la cámara mientras él interpretaba.

En fin, que los batasunos y los no batasunos, y las asociaciones por la igualdad de la mujer del País Vasco y la Palestina libre, y todo esto de la autodeterminación, ejercieron su derecho a la libertad de expresión en el FSE. El problema es que resulta que el Foro está, como todos nosotros, en contra de cualquier forma de violencia. Y punto. Y hubo polémica.

¿Que qué pasó, Bego? Que nos salió un espontáneo. Y que el espontáneo fue el Tommy, que resulta que es de Ecos, a protestar en nombre de "un grupo de intérpretes" por la presencia de Batasuna en la conferencia. Llegó, sin haber siquiera escuchado la conferencia, soltó su rollo leído en inglés muy deprisa, probablemente porque no se fiaba de los intérpretes, y ya quería irse tan pancho. La sala, claro, estaba llena de independentistas y no independentistas que lo abuchearon mucho y después le dejaron hablar, of course, para que dijese que él no les quiere oír hablar a ellos.

Tuve la mala suerte de que me tocara pasar el micrófono porque estaba en primera fila y no habían pensado en nadie para desempeñar esta tarea. Intenté convencer al Tommy de que no lo hiciera, pero no hubo forma. Pasé mucha vergüenza ajena, y supongo que los que estaban en cabina también, aunque a lo mejor no, no lo sé. "Un grupo" no somos los 900 intérpretes que estábamos allí.

Al final Julie dijo que el espontáneo hablaba en nombre de un grupo de intérpretes solamente, y que los intérpretes de la sala estaban encantados de poder contribuir a la comunicación entre los pueblos. Yo lo traduje al español. Supongo que quedó claro, pero lo que ha salido en El Pais no es eso, según parece, porque el comunicado que enviaron a la prensa es la única opinión que se ha tenido en cuenta.

Bueno, en fin, que no es Tommy el único que piensa así, que hay más gente de Ecos que está de acuerdo y yo no quiero echar más leña al fuego. Lo pasé mal un rato, y varias horas después, y ya está. Ya se me ha olvidado.

Me cuidaron mucho los de Ecos (gracias) después del susto porque estaba hecha polvo y muy cansada de tanta historia. Después de comer nos regalaron más bocatas y manzanas que sobraban y nos los guardamos para la cena. Gracias, Marina, por comprar el vino sin saber francés. Besitos.

And off we went a la manifestación! Allí estábamos, con la bandera republicana de Joselu, intentando no perdernos entre la multitud. No sé cuánta gente fue a la manifa, pero si alguno tiene cifras del Foro, please share. Gracias.

Un intérprete le sacó el culo a los policías.

Anduvimos durante horas para alcanzar a los de Babels, recorrimos medio París a pie gritando Otro Mundo Es Posible, España mañana será republicana y otras rimas que se inventaban Nerea y Pocha, como "Nerea, interpreta, ponle mucha jeta", etc. O "tú el del balcón..." Ya no me acuerdo.

En fin, que llegamos cansadísimos a prendre un café en un pub irlandés. Me entendieron mal y me pusieron un tanque ruso de leche con un poco de café. Es que aquí en Besançon un café crème es otra cosa. Como la manchada en Granada y el manchado en Madrid, pero da igual. Fue en ese café donde conocí a la verdadera Julie. Encantada. Besitos.

Después pasamos un par de horas en la FNAC intentando encontrar una canción infantil en francés para nuestra mascota, que para el que no lo sepa, es un bebé, o un niño, que ya tiene que haber crecido bastante. Se llama Mario. Oh claire de la lune. No hubo forma. O eran nanas muy cursis o muy bacalaeras y Jeezuz tuvo que comprar otras. Yo me traje a mi Sargento García.

La fiesta de Babels fue todo un éxito. Hubo varios conciertos (tres?) mientras los intérpretes se emborrachaban. Comimos bocadillos, bebimos sidra, y bailamos como si se nos fuera la vida en ello. Creo que soltamos toda la adrenalina que habíamos acumulado interpretando, organizando y pasando micrófonos.

El primer grupo era un poco lentorro, ¿no? Pero eran majos y eso. El segundo hombrico me pareció repetitivo, aunque para gustos los colores. Ahora bien, el tercero fue genial. ¿Alguien se acuerda del nombre? Todo el mundo se puso a botar, a bailar con la bandera republicana (vaaaaale, solo yo), a hacer corros de la patata, látigos... y entre la confusión algunos consiguieron meter bebida dentro de la sala ;-)

Lo de volver al albergue fue una odisea. Eramos demasiados y el metro estaba a punto de cerrar. Al final nos encontramos todos en alguna estación de alguna parte, nos despedimos del hindú e hicimos tanto ruido que un bebé se asustaba. Nos callamos enseguida y cantamos una nana muy bajito.

Al llegar los músicos italianos nos pidieron guerra. ¡Y cómo se la dimos! No sé si estaban ellos más cansados o éramos nosotros, pero allí aguantamos todos hasta las tantas, sabiendo que al día siguiente había que coger el avión o el tren y volver a la dura realidad.

Los demás se fueron al aeropuerto y yo me paseé bajo la lluvia por los alrededores de Notre Dame, muy despacito, pensando...

Quizás fuese precisamente la amenaza de la vuelta a la dura realidad la que nos hizo aguantar y bailar tanto, no lo sé. Lo único que sí sé es que al despertarme esta mañana ya no era la misma persona. La realidad había cambiado, la actitud era diferente. Y al leer tu mail, Aurora, me ha dado la sensación de que nos ha pasado a todos un poco lo mismo.

Sólo puedo daros las gracias.